viernes, 13 de marzo de 2009

La Web cumple 20 años

Berners-Lee presentó hace dos décadas el documento fundacional de la gran red de redes. Su idea era desarrollar una herramienta informática para que la comunidad internacional de físicos pudiera compartir conocimientos. Nadie pensaba que iba a transformarse en una de las mayores revoluciones tecnológicas de la historia.
por Télam

"Vago, pero emocionante..." ("Vague, but exciting..."). Éstas fueron las tres palabras que garabateó Mike Sendall, uno de los directivos del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN), en los márgenes de un documento que le presentó un brillante físico de 34 años llamado Tim Berners-Lee en marzo de 1989.El título era más bien tímido: 'La gestión de la información: una propuesta’. Y de hecho, sus aspiraciones iniciales eran relativamente humildes. La intención de Berners-Lee era desarrollar una herramienta informática para que la comunidad internacional de físicos de partículas, desperdigados por todo el planeta, pudiera compartir sus conocimientos científicos de forma rápida y sencilla.Según El Mundo, lo que nadie hubiera podido imaginar en aquel momento era que ese borrador representaba el embrión de una de las mayores revoluciones tecnológicas de todos los tiempos.El nombre de la criatura tampoco estaba claro en aquel momento: Berners-Lee inicialmente barajó la posibilidad de bautizarla como "malla de información" ("infomation mesh") o "mina de información" ("mine of information"). Tuvo que pasar más de un año hasta que en mayo de 1990 se le ocurrió la genialidad que hoy conocemos y tecleamos los internautas en todo el mundo: World Wide Web (WWW).Hoy se cumplen 20 años desde aquel histórico ’momento eureka’ en el que este genial científico concibió la idea de diseñar "un sistema universal de información vinculada", tal y como él mismo la definió en aquel documento preliminar. Y como no podía ser de otra manera, se organizó una gran fiesta para celebrar este aniversario en la cuna suiza de la web, el CERN de Ginebra, donde la estrella invitada será el propio Berners-Lee y otros grandes cerebros que participaron en el desarrollo posterior de la red y debatirán sobre el pasado, presente y futuro de Internet.A los físicos de partículas se les suele acusar de realizar experimentos carísimos sin ninguna aplicación práctica. De hecho, la última gran apuesta del CERN, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), conocido popularmente como la ’máquina del Big Bang’, resultó hasta ahora un fiasco total tras la avería que la dejó fuera de juego tras su inauguración el pasado mes de septiembre.Sin embargo, fue precisamente en el CERN donde hace ahora dos décadas surgió una de las innovaciones tecnológicas que más transformó(y continúa transformando) la comunicación entre seres humanos en el mundo globalizado del siglo XXI.En su histórica propuesta inicial, el propio Berners-Lee señalaba que la necesidad urgente que tenían los físicos de establecer una herramienta eficaz para compartir información entre todos los laboratorios del planeta era "un modelo en miniatura del resto del mundo dentro de unos pocos años". Desde el principio, por lo tanto, el padre de la web ya vislumbraba el potencial de su idea para facilitar el intercambio y la transmisión de información en todos los ámbitos de la sociedad.El concepto clave de la propuesta de Berners-Lee fue el hipertexto, esa herramienta genial mediante la cual hacemos click sobre una información que nos interesa, para llegar a otra dirección donde obtenemos más datos y más vínculos para seguir navegando y accediendo a más información.Pocos meses después de aquel primer borrador, tras desarrollar el primer prototipo de un buscador, Berners-Lee creó en el CERN el primer sitio web de la historia: http://info.cern.ch/hypertext/WWW/TheProject.html, donde se presentaba información sobre su innovador proyecto, se explicaba el concepto del hipertexto y se precisaban los detalles técnicos sobre cómo crear una página web.Sin embargo, un sitio web es como un teléfono: no sirve de mucho si sólo hay uno. Inicialmente, era muy difícil que el sistema se extendiera, ya que los ordenadores del CERN eran mucho más avanzados y potentes que los que tenían otros centros de investigación, y por supuesto que los PC caseros.Pero en la primavera de 1991, tan sólo dos años después de que Berners-Lee presentara su propuesta inicial en el CERN, se creó el primer ’software’ universal que podía instalarse en cualquier ordenador para navegar y buscar información en la web.Y fue así como aquella "vaga pero emocionante" propuesta del genial físico del CERN desencadenó una auténtica revolución cultural que hoy sigue en marcha.

lunes, 2 de marzo de 2009

El amor en internet

Los vínculos amorosos cibernéticos suelen no satisfacerse en la realidad y alimentarse de la separación de los amantes, del sufrimiento y la pasión imposible, igual que en la Edad Media.
Parecido al amor en la Edad Media, los desencuentros y la idealización son características sobresalientes.

A pesar de que los amores cibernéticos son manifestaciones novedosas, guardan un parecido con aquel "amor cortés" de la Edad Media, que se caracterizaba por no satisfacerse en la realidad y que se alimentaba de la separación de los amantes, del sufrimiento y la pasión imposible. Así al menos lo cree la licenciada Diana Sahovaler de Litvinoff, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y de IPA, su par internacional, quien sostiene que "el encuentro demorado en la realidad, mantenido a nivel ideal, permite acariciar la certeza de haber hallado el objeto de amor perfecto". Los caballeros de la Edad Media eran jóvenes sin tierra que iban de castillo en castillo donde las damas esperaban que sus maridos volvieran de las Cruzadas; estos jóvenes encontraban en la ilusión amorosa, una compensación a su desarraigo. "Así como el caballero despojado lograba sentirse superior al señor en la posesión de una ilusión amorosa, el enamorado por Internet tiene un secreto que lo eleva sobre las insatisfacciones y rutinas cotidianas, y que en general, lo salva de enfrentar las limitaciones y riesgos que traería el intento de satisfacerse en la realidad", opinó Litvinoff. "La puesta en juego de su sexualidad con los inevitables desencuentros, las consecuencias de una rivalidad cara a cara con otros competidores o los reproches por infidelidad, son atenuados por la virtualidad, que proporciona una excusa tranquilizadora", agregó la psicoanalista. "El señor del castillo, transferido a la figura invisible pero todopoderosa de Internet, es quien propicia este vínculo, pero a menudo es también quien se queda con la dama que permanece inalcanzable o se pierde en las redes intrincadas de la web", sostuvo. Una sociedad afectada por crisis de valores, adherida a ideales de practicidad y superficialidad, con ausencia de figuras paternas claras, junto a la irrupción de ciertas crueldades, "encuentra de pronto, a partir de un medio inesperado, la oportunidad de dar vuelo al romanticismo, a la ilusión, a jugarse en una aventura amorosa", explicó Litvinoff. Los actuales "caballeros errantes" acostumbrados a relaciones casuales y poco profundas, las "damas solitarias" agobiadas de responsabilidades, decepcionadas por hombres que recusan el lugar galante que ellas desearían que ocupen, encuentran maravillosas compensaciones a través de Internet. "Esas compensaciones pasan no sólo por poder dar rienda suelta y de la manera más verbalmente explícita a sus más recónditas fantasías sexuales, sino también por la posibilidad de vivir un amor platónico a la manera de un epistolario amoroso de las épocas de los sobres y papeles perfumados", consideró la especialista. La actitud fóbica, en la que no hay relación cuerpo a cuerpo, alimenta el romanticismo pero: ¿qué puede ocurrir cuando el encuentro se materializa? "Hay distintas alternativas- respondió Litvinoff: es posible que todo lo idealizado se confronte con la realidad y del enamoramiento se pase a la desilusión; la otra, es que pueda darse realmente un encuentro amoroso, si se supera la idealización y se toleran las diferencias; y por fin, otra vicisitud posible son las estafas, el vínculo perverso", advirtió. La red no sólo sirve para juntar parejas, sino también para separarlas: las infidelidades virtuales son responsables de no pocos divorcios. "Las infidelidades por Internet se producen también por la búsqueda del encuentro ideal: ante las frustraciones con la pareja real, se busca otra alternativa, pero muchas veces no pasa de ser una infidelidad virtual, un juego", respondió Litvinoff. Según la psicoanalista, "lo curioso aquí, y lo importante también, es que Internet no fue creada para facilitar vínculos amorosos sino para procesar datos, pero dado que el ser humano siempre busca la comunicación, el intercambio social, el amor, a través de la web ha vuelto a aparecer el romanticismo". "Es más: a través de Internet es posible mantener el romanticismo durante mucho tiempo, algo que en la realidad no sucede, porque en general, en la vida real, las parejas pasan del enamoramiento al amor, en el mejor de los casos, y en otros, al aburrimiento y al odio", sostuvo Litvinoff.